El conflicto de los restaurantes con turnos«¿Me pueden reservar una mesa para cenar mañana?». «Por supuesto, señor. ¿A qué hora prefiere, a las nueve o a las once y media?». Este empieza a ser un diálogo habitual cuando intentamos conseguir mesa en determinados restaurantes, especialmente los más de moda. Durante el invierno es molesto, pero se puede sobrellevar. Sin embargo, esto de los turnos para las cenas se convierte en un auténtico problema en verano. Llegar al restaurante a las nueve, con el sol aún luciendo, no está precisamente entre nuestras costumbres, mucho menos las estivales. Pero no es eso lo peor. En este primer turno ya nos advierten de que a determinada hora, cuando lleguen los del segundo, tendremos que dejar la mesa. Imposible por tanto una de esas agradables sobremesas favorecidas por el relax de las vacaciones. Si elegimos la segunda tanda, no podremos cenar hasta las once o las once y media, una hora que ya empieza a ser tardía. Y eso con suerte, porque los clientes del primer grupo siempre tienden a hacerse los remolones, por lo que lo habitual es que no nos podamos sentar hasta casi la medianoche. Este sistema de los turnos es bueno para el restaurante ya que al doblar mesas la rentabilidad es mayor. Y desde luego funciona razonablemente en muchos países del mundo, si bien allí los horarios de servicio son mucho más amplios. Pero va a costar que los españoles, con nuestros peculiares hábitos horarios, exagerados aún más en verano, nos acostumbremos a él. No sé si a los establecimientos les compensa. Al final genera problemas con los que se tienen que levantar de mala gana a la hora convenida, y también con los que llegan, que encuentran su mesa aún ocupada y se ven obligados a esperar. Rentabilidad y satisfacción del cliente suelen ser conceptos enfrentados.Cuando un restaurante implanta este sistema de turnos, poco se puede hacer, salvo elegir otro donde no limiten los horarios. Recomendación
Cada vez hay más clientes que rechazan este sistema. En cualquier caso, conviene sopesar los pros y los contras de cada horario en función de nuestros hábitos y del tipo de cena que pensemos realizar. Ahora en verano, una mayoría de la clientela se inclina por el segundo turno.

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