El Parque Nacional Torres del Paine –conocido mundialmente por las imponentes “torres” que le dan su nombre– es uno de los destinos de viaje más bellos del planeta. En él sorprende y cautiva la imagen de las Torres del Paine, pero también la de innumerables ríos, lagunas, lagos, macizos y glaciares que en su conjunto conforman el parque.

Designado como parque nacional en 1959, fue nombrado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1978, aunque su verdadero nacimiento fue muy anterior a esos dos hechos.

Su origen data de hace millones de años

Las formaciones geológicas –rocas caracterizadas por una misma composición y estructura– de su superficie se originaron en tres fases. La primera ocurrió hace unos 60 o 70 millones de años, surgiendo de ella el Cerro Toro, elemento de la cordillera de los Andes del sur.

Posteriormente, en la segunda fase, hará unos 12 millones de años, se formaron las asombrosas Torres del Paine. Y finalmente, en la tercera fase, como consecuencia del deshielo y movimiento de glaciares, aparecieron grandes masas de agua que son hoy los lagos y lagunas que caracterizan el paisaje de todo el Parque Nacional de Torres del Paine, cuyo terreno supera las 180.000 hectáreas.

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