Rioja Vega: el acierto de dejar hablar al viñedo

Hacer enoturismo es una experiencia de lo más recomendable para cualquier viajero que se precie, pero más aún cuando se opta por bodegas con una larga historia y tradición, cargadas de la sabiduría que aporta el tiempo, pero motivadas por el orgullo y la responsabilidad que otorga la experiencia del trabajo bien hecho.

No muy lejos de Logroño, a escasos 15 kilómetros de la capital riojana, se levanta una de esas bodegas que dejan huella en la retina, en el paladar y también en la memoria de quien la visita y de quien tiene el privilegio de probar sus vinos. Se trata de Rioja Vega, cuya historia se remonta a 1882, antes incluso de la creación de la Denominación de Origen, hecho que le concede el privilegio de conservar la palabra Rioja en su propio nombre.

Rioja Vega es el fruto de la ilusión de un soñador, don Felipe Ugalde, quien a finales del siglo XIX supo aprovechar los conocimientos de los pioneros franceses de la enología y, más tarde, transmitirlos a sus herederos, convencido de que en Rioja se podían hacer grandes vinos de máxima calidad. Su anhelo se convirtió en realidad y se ha mantenido a lo largo de los años, generación tras generación, hasta convertirse hoy en día en una de las referencias más emblemáticas de la tierra con nombre de vino.


Source: Viajes y Turismo

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