Dónde montarse en la «catapulta humana» más grande del mundoNueva Zelanda, la capital del turismo de aventuras del mundo, ha añadido una nueva atracción para los auténticos amantes de la adrenalina. En el valle Nevis de la Isla Sur de Nueva Zelanda, se encuentra ahora el «Nevis Catapult». Una catapulta que puede alcanzar hasta velocidades de casi 100 kilómetros la hora en sólo 1,5 segundos. A diferencia del salto con cuerda elástica, que consiste en una caída libre y un rebote, esta catapulta empuja al usuario en una sola dirección antes de la caída -150 metros exactamente hacia arriba y hacia fuera a una velocidad de 96 kilómetros por hora. «Prepárate para un descabellado recorrido en la catapulta más grande y más extrema del mundo»- así presenta la catapulta humana AJ Hackett, la empresa que lleva el mismo nombre del creador del puenting comercial, que presentó esta actividad extrema en 1988 tras haber desarrollado una cuerda elástica para la práctica de este clásica actividad extrema. Treinta años después, Henry van Asch, co-fundador de la empresa, hace realidad esta catapulta, una idea que tuvo en los años 80 mientras viajaba por Francia con su amigo AJ Hackett. «Jugué con la idea de montar en mi bici de montaña atado a una cuerda de puenting, pero sin puentes. Tenía que ser legal», comenta van Asch, que se anota junto con su compañero el haber puesto Nueva Zelanda en el mapa como destino turístico mundial de aventuras y el «seguir ampliando los límites a nivel global». Esta empresa neozelandesa, la primera en introducir la innovadora práctica de la catapulta en el mundo, ha definido «Nevis Catapult» como una combinación única de altura, vuelo y velocidad, usando un sistema a medida de cable de alta velocidad que se ha desarrollado durante años de investigación. Para aquellos que se atrevan a ser «catapultados» en esta nueva atracción, es necesario tener más de trece años y pesar por lo menos 27 kilos. Antes de embarcarse en este emocionante viaje, los participantes tendrán que acceder a la remota región de Nevis Valley en un vehículo de cuatro ruedas de AJ Hackett hasta llegar al lugar de la atracción, donde se les equipará con un arnés y un casco. «Nevis Catapult» es una más de las atracciones que ofrece la pionera empresa AJ Hackett en el mundo de los deportes extremos. Entre Queensland y Auckland, se encuentran atracciones como el clásico «salto con cuerda elástica» o el «skywalk», un paseo de vértigo por la planta superior del edificio más alto de Nueva Zelanda con una caída de 192 metros. Además, AJ Hackett es conocido por introducir el primer «swing» del mundo, una actividad intrépida en la que te puedes columpiar en todas direcciones completando un arco de 300 metros. En su treinta aniversario, AJ Hackett está lista para alcanzar el millón de saltos desde el puente Kawarau, número que se conseguirá en septiembre según sus estimaciones. Queenstown, la ciudad en la que reina la aventura
Con el sobrenombre de «Capital Mundial de la Aventura», esta ciudad en un entrante de tierra del lago Wakatipu maravilla por su paisaje natural en el que se recortan montañas majestuosas. Miles de turistas neozelandeses y amantes de los deportes extremos procedentes de todo el mundo se acercan a esta ciudad en la que destacan las actividades al aire libre. Sin embargo, mucho antes de convertirse en un destino plenamente turístico, Queenstown era un lugar imposible al que acceder. Su dura geografía la convertía en una aventura en sí, y sólo la actitud de generaciones aventureras y arriesgadas hizo que Queenstown sea ahora un lugar para la diversión. Cuando se descubrió oro en 1862, muchas más almas decidieron llegar a Queenstown en un momento en el que la minería era una tarea que podía llevar a la muerte. Los hombres y mujeres que llegaron hasta allí tenían que hacer frente a inundaciones, heladas… y sobrevivir en condiciones ínfimas. Cuando el oro se acabó, estos pioneros intrépidos buscaron un nuevo estilo de vida para asentarse en la falda de la montaña. Los primeros mineros tenían que embarcarse en viajes peligrosos por las colinas para obtener arrecifes de cuarzo y la escalada no era nada más que la rutina de los granjeros del país. No fue hasta cuando el Reverendo W.S. Green intentó ascender el monte Earnslaw en 1882, que la escalada se convirtió oficialmente en un codiciado deporte de aventura. Esta zona, marcada por un pasado difícil condicionado por las salvajes montañas, es visitada dos siglos después por miles de montañeros y amantes del trekking y el barranquismo. Queenstown, una ciudad con una amplia oferta de ocio al aire libre – Queenstown
Pero Queenstown no es sólo conocida por su amplia oferta de actividades al aire libre y sus montañas para la práctica de deportes extremos. Esta ciudad es reconocida globalmente por su gastronomía y sus bodegas, las cuales poblan Gibbston. El conocido como «valle de los vinos» destaca por producir una de las mejores variedades de Pinot Noir en el mundo. Tras un día de desenfreno y acción en Queensland, ¿qué mejor que sentarse en un restaurante y disfrutar de lo mejor de la gastronomía neozelandesa? Para rematar, la ciudad ofrece una vida nocturna única que se puede disfrutar cualquier día de la semana.

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