El desastre de los desayunos de hotel¿Por qué son tan malos, en general, los desayunos de hotel? ¿No se han hecho nunca esta pregunta? Desayunos tipo bufet, más o menos amplios pero siempre muy repetitivos y con productos de escasa calidad, son el modelo más frecuente que encontramos cada vez que tenemos que enfrentarnos al desayuno tras una noche de alojamiento. En buena parte de los hoteles prima la cantidad sobre la calidad. Claro que, por otra parte, viendo el comportamiento de muchos clientes, tampoco es de extrañar. Esto de los bufets saca la parte negativa de ciertas personas, de las que podría pensarse, contemplando por las cantidades que se sirven, que han estado varios días sin comer. Por no hablar de los que aprovechan para guardar discretamente en la mochila comida como para todo el día. Un buen desayuno no debería ser apabullante por su cantidad sino por la calidad de lo que se ofrece. Es tremendo encontrarse zumos industriales en un país como el nuestro, donde por suerte abunda la fruta todo el año. No hace falta tener diez zumos diferentes, pero sí que los que haya estén recién hechos. Tremenda también la presencia de aceites de oliva de tercera categoría (en ocasiones, incluso en lugar de botellas se ofrecen estuchitos de ración individual) para regar nuestra tostada. Tostada que muchas veces hay que hacer con panes resecos o chiclosos que no parecen del día. O esa bollería también industrial tan poco apetecible. En algunos casos aparece en el bufet una tortilla de patata. Las hay tan malas que los extranjeros que las prueben supongo que no volverán a pedirlas en ningún sitio. Y del café casi mejor ni hablamos. Son sólo algunos ejemplos. La diferencia entre hacerlo bien o hacerlo mal es mínima, y sin embargo un mal desayuno influye negativamente en la impresión final del cliente sobre el hotel. Recomendación No todo es negativo. Hay hoteles que cuidan con esmero el desayuno. De los últimos que hemos disfrutado sobresalen los de Atrio, en Cáceres; Echaurren, en Ezcaray, o Arima, en San Sebastián. Y mención especial para el del hotel Iberostar Andalucía Playa, en Chiclana, donde combinan cantidad y calidad.

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