AGENCIAS

  • Las montañas llegan hasta el mar, creando una costa en increible equilibrio.
  • El Parque Nacional de las Cinque Terre, que comprende los 15 kilómetros que separan Lèvanto y La Spezia, es Patrimonio de la Unesco.

Manarola

Liguria es una estrecha franja de tierra, encajada entre el mar y los Alpes y los Apeninos. Es una de las regiones más pequeñas de Italia, pero –como casi todo en este país– plena de belleza y encanto. Las montañas ocupan la mayor parte de la región, llegando a menudo hasta el mar con promontorios rocosos. De ahí nace el encanto de una costa casi imposible, casi imaginada.

Liguria limita con Francia al oeste, el Piamonte al norte y Emilia-Romaña y Toscana al este. Empieza en Ventimiglia y acaba en La Spezia. Este litoral escarpado es el lugar de veraneo por excelencia de los milaneses. Verdes paisajes y aguas turquesas para los veraneantes que gustan del sol, el senderismo y también el turismo cultural.

Así, el Parque Nacional de las Cinque Terre (instituido en 1999 e incluido en la lista de patrimonio cultural de la Unesco) comprende los 15 kilómetros que separan Lèvanto y La Spezia, si bien la zona más visitada por sus pintorescos paisajes y peculiares pueblos es el tramo entre Monterrosso y Riomaggiore.

El recorrido más habitual, el Sentiero Azzurro, une las cinco poblaciones que dan nombre a la zona (junto a las ya mencionadas, Vernazza, Manarola y Corniglia) y permite al visitante disfrutar de los pueblos y viñedos que cuelgan milagrosamente de las laderas de las montañas.

No puede dejar de visitarse Porto Vénere, una histórica población de época romana. También merece la pena una visita al Parque de Portofino, donde se puede conocer el pequeño pueblo portuario que elige la jet set mundial para atracar sus yates.

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Otras opciones para quienes busquen disfrutar de la naturaleza son visitar el Parque Natural Regional del Aveto, cuyos lagos glaciales de un verde intenso albergan tocones de árboles de más de 2.500 años de antigüedad; o bucear para ver el Cristo degli Abissi, una figura de Jesucristo sumergida en el agua para proteger a los marinos y que se puede visitar en excursiones organizadas desde Camogli.

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