AGENCIAS

  • La playa de Guincho, en el Parque Natural de Sintra-Cascais, es una de las más icónicas de Lisboa, y de Portugal.
  • Praia Grande está considerada la capital del ‘bodyboard’ por sus grandes olas.
  • Al sur, las playas de la Costa de Caparica alcanzan los 15 kilómetros.

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En realidad Lisboa se asoma a un río, el Tajo. Sin embargo, el mar está a sólo dos pasos. La región goza de una localización privilegiada gracias al encuentro entre el río y el océano, convirtiéndose en la única capital del continente europeo con playas atlánticas. Lisboa cuenta actualmente con 28 playas galardonadas en 2015 con el premio Bandera Azul, cuyas óptimas condiciones climatológicas de temperaturas templadas durante todo el año atraen a numerosos turistas amantes de los deportes náuticos, como el surf, kitesurf, windsurf, bodyboard o flyboard, entre otros.

La playa de Guincho, enmarcada en el Parque Natural de Sintra-Cascais, es una de las más icónicas de Lisboa, y de Portugal, ya que en ella se dan fuertes vientos procedentes del norte que forman algunas de las olas más grandes de la región. Los más aventureros pueden alquilar una tabla y practicar alguno de estos deportes, o bien pueden hacer parapente desde los acantilados. Cascais también es famosa por la práctica de vela, desde donde se parte para visitar algunos de los recónditos lugares de la costa lisboeta más alucinantes.

Las playas de la Costa de Caparica, al sur de Lisboa, alcanzan una longitud de 15 kilómetros. Las más destacadas son la pequeña Playa da Vila da Costa, la preferida para hacer surf; las playas desde la Costa de Caparica hasta la de Fonte da Telha, muy frecuentadas por familias con niños que se acercan a practicar deportes como voleibol; y la Playa dos Medos, donde se reúnen deportistas para hacer kitesurf.

En la costa de Sintra también se pueden encontrar algunos de los arenales más solicitados, como Praia Grande, considerada hoy en día la capital del bodyboard por sus grandes olas. Por su parte, Portinho da Arrábida, en Setúbal, es una de las playas más tranquilas y bellas de la costa portuguesa, donde los aficionados al snorkeling, piragüismo, coasteering y a la escalada tienen su auténtico paraíso.

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Para finalizar, la zona costera de Ericeira, en Mafra, reúne un elevado número de olas de gran calidad, razón por la que fue nombrada en 2011 como ‘Reserva Mundial de Surf’. Cuenta con ocho kilómetros de playas, como la de Foz do Lizandro, la playa de Sao Lourenço, la de Sao Sebastião y la de Ribeira de Ilhas, entre otras. Esta última es reconocida en el mundo por las buenas condiciones que reúne para practicar surf, bodyboard y skimming.

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